IA con criterio: las decisiones que hay que tomar antes de poner un chatbot en el municipio
tecnología territorial
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En el blog de CIDEU, la red iberoamericana de ciudades, Sofía Geyer explica que la inteligencia artificial puede mejorar la atención al vecino solo si antes se decide qué problema se quiere resolver, para quién y quién se hace cargo de los errores.
Imaginemos a una vecina que entra a la web de su municipio para hacer un trámite y la atiende un asistente virtual. Si el asistente no entiende su caso y no hay forma de hablar con una persona, el trámite queda trabado y la vecina siente que el Estado no la escucha. Esta nota parte de esa situación: cuando un municipio suma inteligencia artificial, lo que está en juego no es la tecnología, sino quién recibe una respuesta, quién queda afuera y quién corrige cuando algo sale mal.
Geyer, fundadora de The Human Lab Innovation y especialista en la relación entre personas e IA, dice que la IA no es neutral: sus objetivos, los datos con los que trabaja y sus reglas de uso son decisiones humanas. Por eso propone frenar antes de elegir la herramienta y responder primero algunas preguntas: qué problema merece atención, qué información hace falta, qué se espera que cambie en la vida de la gente y cómo puede intervenir un vecino cuando la respuesta es incorrecta. Recomienda el «diseño centrado en las personas», que quiere decir pensar el servicio junto con quienes lo usan y quienes lo prestan, y probar a pequeña escala antes de extenderlo.
El problema puede ser otro: un municipio que quiere «mejorar la atención» con un chatbot de trámites quizás tiene en realidad otro problema: datos que no circulan entre áreas, falta de un sistema para priorizar casos o equipos sin capacitación. Un asistente no arregla eso solo.
La ética hecha diseño: ofrecer canales alternativos a quien no usa lo digital, poder derivar siempre a una persona, explicar las respuestas y definir quién actúa ante un error.
Cuidado con cómo se mide: si el éxito se mide solo por las consultas que el asistente responde sin intervención humana, puede parecer que funciona aunque deje gente atrapada en respuestas automáticas.
Probar antes de crecer: armar un prototipo y acordar de antemano con qué evidencia se decide seguir, cambiar o frenar.
Para Geyer, la IA puede sumar valor a la gestión pública solo si antes se decide qué problema se quiere resolver y quién responde cuando algo falla. Por eso recomienda probar a pequeña escala y acordar de antemano con qué evidencia se sigue, se cambia o se frena. La pregunta de fondo no es qué herramienta comprar, sino qué tiene que mejorar en la vida de las personas.
Fuente. Publicado originalmente en CIDEU, "IA con criterio: las decisiones que diseñan nuestras ciudades", de Sofía Geyer, 16/10/2026. https://cideu.org/ia-con-criterio-las-decisiones-que-disenan-nuestras-ciudades/
Imagen: Oficina de Atención Ciudadana del distrito de Gràcia, Barcelona (sede de CIDEU). Foto: Fred Romero, CC BY 2.0, vía Wikimedia Commons.
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